LA UNION CIVICA RADICAL

Al igual que a otros muchos radicales, es muy posible que el centenario partido de Alem e Irigoyen no nos haya contenido y ni siquiera satisfecho en estas dos últimas décadas de la vida política argentina.-

Es que un profuso desencuentro de personas,  la inexplicable desvirtuación de principios pétreos, y una sucesión de mezquindades y apetitos desmedidos epilogaron en un gobierno que presidido por el Dr. Fernando de la Rúa fue la síntesis de todos estos avatares.-

Es cierto también que un contexto desfavorable y una sociedad manipulada por espíritus tan egoístas como malignos completaron el cuadro que desembocó en una de las mayores crisis de las que da cuenta nuestra historia reciente.-

Pero aquí estamos los radicales de pie y dispuestos a reflexionar y a reconocer nuestros errores del pasado y a purgarlos; porque de todas maneras sentimos que somos una prenda de unión nacional y una seria expectativa política puesta al servicio de los más altos objetivos nacionales.-

Ahora bien, todas estas desventuras han producido una verdadera diáspora en las filas del radicalismo, y para que el partido vuelva a constituirse en una alternativa de gobierno, es preciso e imprescindible que reagrupe su “propia tropa” y sea capaz de convocar a otros sectores de nuestra sociedad, que privilegian la decencia pública, el progreso y hasta la esperanza, en lugar de la corrupción,  el enfrentamiento estéril y al autoritarismo como fórmula de gobierno.-

Es menester entonces que empecemos por casa. Que abramos sinceramente las puertas a todas aquellas personas que aún sienten orgullo y nostalgia ante una boina blanca; a aquellos a quienes todavía hoy, ver la foto u oír la palabra de Alfonsín los emociona.-

Y esta gran familia debe reconciliarse consigo misma porque ello es un imperativo de la hora y porque además si así no lo hiciese, estaría dándole la espalda a una civilidad que espera y exige mucho del radicalismo como fuerza política ética, responsable y con acreditada vocación de servicio.-

Los radicales tenemos la obligación hoy de deponer actitudes personales, enfrentamientos del pasado o apetencias de futuro para consolidar un espacio político que la sociedad argentina necesita para canalizar sus ansias de democracia, pluralismo de ideas y Políticas de Estado.-

Decía Balbín: “el que gana gobierna y el que pierde ayuda” y pareciera no haber otra fórmula a casi cincuenta años de aquella frase.-

Radicales, comprendamos que la Unión Cívica Radical, nació por la comunión de la expresión democrática de la sociedad de fines del siglo XIX urgida por la imperiosa necesidad de reformas de raíz que reclamaba nuestra sociedad de entonces; y que sobrevivió al paso de los siglos, precisamente por haber sido una verdadera unión del civismo, radical en su ideario social, político y ético.-

Claudio Paramio

 

 

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