Estudio Paramio

EL DERECHO DE UNO, EMPIEZA DONDE TERMINA EL DE LOS DEMÁS

Esta certera frase, atribuída al célebre jurisconsulto romano Ulpiano, debería constituir por estos días una verdadera regla de convivencia social.-

A poco que la analicemos será fácil advertir como todos tenemos derechos y así entonces es fundamental que esos derechos tengan fronteras claras y que no permitan la invación de un derecho sobre el otro.-

Pero yendo al motivo que causa esta nota, diré preliminarmente y para contextuarla, que el derecho a la tranquilidad y al medio ambiente, son ya patrimonio de una sociedad que procura vivir mejor día tras día.-

Así vemos como legislación de última data protege a los no fumadores de las consecuencias del humo de cigarrillo en lugares cerrados, también como se regula y controla el urbanismo en nuestra comunidades, etc.; pero lo que no se advierte como aspiración legislativa ni tampoco como gestión municipal, son acciones para combatir y hasta erradicar el verdadero flagelo auditivo que constituye el incontrolado pulular de las motos en nuestra ciudad.-

Mientras en Europa existen disposiciones que miden barrialmente la los desciveles de la vía pública, multando hasta a los ciudadanos por el uso indebido o abusivo del clacson, en Veinticinco de Mayo hay esquinas de nuestra ciudad en las que no se puede mantener una conversación entre dos vecinos, precisamente porque el literal aullido de las motocicletas que desenfrenadamente transitan por nuestro pueblo, no solo impide oir, sino y lo que es más grave aún, produce conmoción en los atribulados transeuntes que no sabemoos cómo librarnos del flagelo.-

Lo señores Concejales, que en una pequeña comunidad representaría el pnesamiento de sus habitantes y el propio Departamento Ejecutivo no pueden permanecer impábidos ante este disvalor social que azota a gran parte de los convencinos.-

Este fenómeno social del crecimiento desmesurado e incontrolado de motos en las ciudades, debe ser custodiado y monitoriado permanentemente por quienes tienen responsabilidades en tal sentido; pues como decíamos al principio de esta nota, el derecho de uno empieza donde termina el de los demás.-

 

Claudio PARAMIO

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